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Argentina: Catamarca teje sus propios encantos

  Las localidades turísticas argentinas suelen ofrecer a los visitantes atractivos que van más allá de sus paisajes, como es el caso de la visita guiada por la Fábrica Artesanal de Alfombras, un emprendimiento del gobierno de la provincia de Catamarca en el que hábiles manos crean tapices cuya calidad es reconocida en todo el mundo.   Tierra de llamas, alpacas, vicuñas, ovejas y famosa por sus ponchos, la provincia es uno de los principales mercados de artesanías de la región, con la producción de telares que durante años muestran el entrecruzamiento de tramas y urdimbres en la búsqueda individual de la perfección y la belleza.   La tejeduría estatal, dependiente de la Secretaría de Turismo local y ubicada en el Predio Ferial de Catamarca, alberga a un grupo de trabajadores que todos los días ponen su empeño en la realización de alfombras y tapices con diseños únicos y personalizados que, según los orgullosos empleados, “compiten en calidad con las alfombras persas”.   La historia reciente de la fábrica se remonta al año 1954 cuando fue llevada desde su original Andalgalá a la capital catamarqueña, y sirvió de proveedora de una comercializadora de alfombras de Buenos Aires que distribuyó en todo el mundo sus tejidos.   En 1969, el emprendimiento quedó bajo la tutela del gobierno provincial transformándose en un taller que, además de producir, se abocó a la capacitación de mujeres tejedoras.   Ambas áreas son hoy dirigidas por Angela Cataruzza, quien destacó el profesionalismo y la calidad humana del plantel del establecimiento, opinión que puede confirmarse con solo observar la uniformidad y calidad de los productos terminados.   Este taller-escuela, ubicado hoy a poco más de cuatro kilómetros del centro de la ciudad, puede ser visitado todos los días, y quien se acerque tendrá ante sus ojos la variedad de diseños y colores de los productos exhibidos y en proceso, siempre acompañado con la calidez del personal de la planta.   Laura Valdéz, instructora de tejedoras, es la guía en un recorrido por los diferentes estadíos de la producción, a través de un derrotero por el área de exposición y ventas, el sector de diseño, el amplio playón de los telares y la zona de acabados, sitio donde se resalta aún más la belleza de cada una de las piezas manufacturadas.   Entre urdimbres y tramas de algodón y ovillos de lana de oveja criolla, Valdéz cuenta que las alfombras se confeccionan con tramados de entre 40 y 160 mil nudos por metro cuadrado, “tejidos nudo por nudo”, y ante la pregunta del tiempo de ejecución de cada pieza, responde que “para un metro cuadrado de alfombra de cincuenta y dos mil nudos, el tiempo estimado es de aproximadamente un mes y medio”.   La guía resaltó que el tiempo de terminación puede incrementarse en el caso de las alfombras de diseños persas, variando “entre dos meses y dos meses y medio, de acuerdo a la complejidad”.   Durante la recorrida, uno de los trabajos que más llama la atención es la “copia” de fotografías, que a través de un bosquejo cuadricular milimétrico, plasma en diferentes tonos de hilado las imágenes de madres, mascotas, logotipos, escudos de fútbol personalizados y rostros de personalidades que serán luego reproducidas en el tejido. Un encanto que no se detiene.     FUENTE: Diario Popular

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